Get Adobe Flash player

Staff

MEDIO PERIODISTICO

Jefe de Redacción:

Pablo Adonay E. Alarcón

Redactor: Sergio Laureano Alarcón

Correción: Teresa Ciccio

Comunicacion Masiva: Romina Rivero Minotti

Laboratorio: Juan Lencina

Seguimiente en Web: Lourdes Alarcón Alarcón

Web Master: José Erazo

Asesores Juridicos: Dr. Juan Carlos Nacul y Dra. Maria Eugenia Menendez

EditorSergio Alarcón

Director Renè  Alarcón

 

Editores Internacionales:

América Latina: José Luis Segura

Europa: Manuel Reyes Santos

Estados Unidos: Smith Larsen

Asia: Tomiko Nishisaka

 

AREA PROMOTORA:
Promotor y Manager: Sergio Alarcón (SRABOXING PROMOTIONS) 

Matchmaker: Cristian Alarcón 

Nutricionista Deportivo: Lic. Juan Manuel Lobo Peña

Dpto: Juridico: Dr. Juan Carlos Nacul Y Dra. Maria Eugenia Menendez

Dpto Medico: Dr. Alfredo Medina

Tecnicos: Luis Saganias  

Preparador Fisico: Miguel Gomez

Nota:

(Sraboxing no se hace responsable de las opiniones vertidas y expresadas en las informaciones firmadas y las mismas no constituyen obligatoriamente la opinión de SRAboxing que pueden ser compartidas o no.)

SRABOXING ® copyright 2005

 
 
 
 
 
 

Un ránking argentino pelado de campeones es el resultado de la medida de la FAB, de exigir que éstos defiendan sus coronas al menos una vez al año, so pena de ser despojados ante su incumplimiento. La idea era reactivar el título nacional y darles impulso. ¿Dio resultado? ¿Qué otra vuelta buscarle?

La sensación de vacío que genera ver el ránking argentino (y sudamericano) desierto de campeones, es inexplicable.

 

Por Gustavo Nigrelli

Los últimos que emitió la FAB en 2017, en especial el de febrero, muestran que 5 de las 17 categorías están vacantes, y otras 3 tienen a sus campeones con tiempo extra, pasados de plazo reglamentario para defender sus coronas, que en cualquier momento pierden. Demasiada pobreza por tratarse de un ránking nacional.

Esto debido a la nueva -y criteriosa- regla que impuso la FAB en 2015, de que todo aquel monarca que no defienda su corona nacional, ya sea en forma optativa u obligatoria, en el término de 1 año, será despojado y el título quedará vacante.

Puede defenderse contra cualquier retador de los 10 enlistados, que dicho sea de paso, en varias divisiones no son tales, porque 7 de las 17 categorías están incompletas, lo cual reduce las opciones.

¿Por qué faltan retadores, y especialmente campeones, habiendo tantos boxeadores profesionales en actividad como se dice, y si como afirman algunos, “está creciendo la base”?

La regla FAB dejó al descubierto una realidad oculta: a un campeón argentino le cuesta, y peor aún, no le interesa defender su corona, que paradójicamente luchó por años alcanzar. ¿Pero por qué a sus desafiantes también pareciera no interesarles combatir por ella hoy en día, con el prestigio que teóricamente aporta?

Sin embargo, sí pelean por títulos regionales poco serios, que no poseen el menor predicamento, y hasta existen interinatos de dichos títulos con el campeón activo.

Es más; varias veces se destrona sin motivo alguno a un monarca para coronar a otro, con lo cual legalmente hay dos campeones regulares, porque el primero no perdió en el ring, ni se lo despojó pública ni reglamentariamente. Es más; ni siquiera se le notificó. Y encima hay un campeón interino.

O sea que los títulos argentinos –que son serios- están desiertos, mientras que en los regionales comulgan más de un campeón por división. ¿Por qué?

La respuesta es sencilla.

Simplemente, porque estos títulos regionales traen la “zanahoria” incorporada, ya que luego se los rankea en puestos de vanguardia en los organismos internacionales que los regulan. Por ejemplo, si se gana el latino o el Mundo Hispano del CMB, el Consejo lo mete entre los 10. Y lo mismo hace la OMB, la AMB y la FIB con sus latinos, interamericanos, internacionales, intercontinentales, Fedebol, etc.

Ellos traen el virus.

El virus es porque tales títulos no poseen ránking respaldatorio. Es decir, pelea cualquiera contra cualquiera, a veces de bajo nivel, sin figurar siquiera en el escalafón de su país. Curioso.

De allí que se los considere “poco serios” o “sin predicamento”.

Los organismos internacionales avalan esto en detrimento de las coronas nacionales serias, al menos la argentina. Porque el ránking argentino, en sus reglas escritas -aunque a veces no se las respete a rajatabla-, es infinitamente más serio que cualquiera de los regionales que vienen con poster de regalo, para lo cual se abona un arancel en dólares que no es para despreciar.

Eso, y pagar por una posición en el ránking, no es lo mismo, pero cómo se le parece…

Más aún; el ránking argentino, con todas sus imperfecciones y yerros, es más serio que cualquiera de los mundiales, porque mientras éstos se basan en relaciones comerciales con promotores, e intereses creados -además de preferir a púgiles taquilleros más que a los buenos-, en el argentino hay cálculos, comparaciones, estudios, evaluaciones, y demasiadas cosas a tener en cuenta en relación al bajo nivel reinante.

Pelear por el título argentino ya de por sí es toda una operación burocrática anacrónica, más típica de los ’60 y ’70 que del boxeo actual.

Hay que estar entre los 3 primeros, hacer el desafío, que se lo homologue, aceptarlo, avisar que lo aceptaron, que se pongan de acuerdo las partes, ir a licitación en caso contrario, no adquirir compromisos en el medio, y fijar fecha en 45 días, para lo cual transcurren no menos de 3 meses, si todo va sobre ruedas.

Entonces ahora, que se acortaron los plazos para defenderlos, se cayeron las caretas.

Se acabaron los reinados de 5 años de púgiles que vegetaban con la faja en la cintura sin exponerlos nunca, que eran unos cuantos. Por eso quedó raquítico el mapa nacional, aunque supuestamente se los rellenaría en breve.

Si esto ocurre, ¿por qué haber esperado esta situación? ¿Por qué no lo hicieron cuando había un campeón vigente? ¿O son hijos del rigor y estaban tanteando si la FAB cumplía o no su regla?

Pregunta: ¿y si desde el Departamento de Boxeo Profesional de la FAB se pacta con los organismos internacionales para que rankeen a los campeones argentinos antes que a los sudamericanos y regionales? Son más serios, exigentes, y provienen de un ránking con reglas claras. ¿Incentivaría eso el interés?

La otra tarea sería rellenar las listas con lo que hay, bueno, regular o malo, porque ése es el sentido de un ránking que tiene 10 puestos disponibles.

Lo mismo en el caso de las mujeres, donde de las 17 divisiones, sólo hay en el país damas clasificadas hasta la welter, es decir, sólo en 11 categorías.

Y de ellas, 5 coronas están vacantes a nivel nacional, por lo que hay apenas 6 campeonas argentinas.

De esas 11 divisiones pobladas, ninguna tiene los 10 puestos completos que admite el reglamento, y apenas en 4 hay más de 5 boxeadoras, pese a que hay más muchachas para clasificar, aunque no posean nivel. ¿Qué sentido tiene un ránking tan pelado y vacío?

Lo óptimo es enemigo de lo bueno, a veces, y no siempre es mejor pulir cuando hay pobreza, porque resalta. Pasar de la cantidad a la calidad es más fácil que al revés, y que luego la paja del trigo se separe sola.

 

Traductor Google

Facebook Fans