EN NOMBRE DE SU APELLIDO

noviembre 12, 2017 9:01 am


EN NOMBRE DE SU APELLIDO

La victoria de TNT Maidana fue gracias a un fallo “rinconero” que puede perjudicar su evolución más que ayudarlo, si se la ve con el engañoso prisma del hincha. Urge saber que aún le falta para el gran nivel, y qué cosas, algo que este tipo de triunfos tiende a esconder

Por Gustavo Nigrelli

Las expresiones de deseos, o los deseos, son parientes cercanos del engaño.

Influyen en nuestra mirada y suelen teñir realidades cuando éstas no nos satisfacen. ¿Es mejor o peor para nuestro progreso, caminar por sendero llano, a la sombra de las críticas, y apantallar su ardor para obtener un confort ficticio?

Hablamos de la actuación de Fabián TNT Maidana del miércoles pasado en MedellínColombia, en plena Convención Anual de la AMB, donde venció por puntos al venezolano Johan Pérez –ex campeón mundial interino superligero AMB-, en un combate que objetivamente no ganó.

Mirándola y fallándola sin camisetas, de los primeros 5 rounds, TNT dominó sólo el 1º, y con buena voluntad.

Luego levantó, encontró al menos un camino para llegar a destino –cosa que no le fue gratis-, pero decreció al final, se quedó en los 2 últimos, y la sumatoria no le alcanzó para vencer matemáticamente en las tarjetas.

Sin embargo, los tres jueces se la dieron. Uno por 6 rounds contra 4 y los otros dos por 7 a 3. Ni disfrazado de gaucho.

No obstante, paradójicamente, aún injusto e irreal, el fallo estuvo bien si es que el equipo de Maidana y el propio TNT, no se la creen. ¿A quién se la iban a dar si no? ¿A un veterano de 34 años que no tiene futuro y que ni siquiera dio el peso pactado?

Con la presencia del propio Chino Maidana en el ring side, que cada tanto se pegaba una vueltita –preocupado- por el rincón de su hermano; en medio de la Convención de la AMB; bajo la mirada atenta de su presidente, Gilbertico Mendoza -ex protector del Chino-, que tiene ahora en el buche a su heredero a punto de explotar con apenas 25 años y fue a mostrarse para hacer su pronto desembarco, más la amistad que lo une con el mánager de los Maidana, Sebastián Contursi, ¿le iban a dar por perdida esa pelea, que dentro de todo fue pareja?

Hubiese estado reñido con las reglas no escritas del boxeo, por más justo que eso fuera.

Mas tal procedimiento no debe desviar la mirada de la prensa, ni mucho menos la de su Team, que debe saber que su pupilo perdió, aunque ellos no lo hayan podido apreciar del todo por lo difícil que resulta ser autocríticos en determinados contextos.

Alguien se lo tiene que decir. Y ahora. No cuando sea tarde, o no haya más remedio. No cuando pierda arriba y también abajo del ring.

Pero a la vez, es preciso tener en claro el por qué perdió, y qué le falta.

Perdió porque nunca encontró la distancia. No sabía si era la larga, la media, o la corta, y esa duda es crucial para cualquier púgil.

En la larga perdía ante el mayor alcance y oficio del venezolano. En la media no le resultaba porque para hacerlo hay que entrar y tirar las manos ni bien se llega. Pero no una o dos –como hacía-, sino varias, y combinadas mecánicamente con una continuidad, que su tendencia a la pereza no concibe. Luego salir si no se quiere arriesgar por demás, ni pasar a la corta.

La corta es otra opción que tampoco pudo ni supo explotar TNT, quizás porque sienta que no es para él. No se siente un peleador como su hermano. Se siente más cerebral y técnico, y tal vez lo sea, aunque eso no lo haga mejor que el Chino. Seguramente no. Y tampoco más comercial.

Eso es lo que todos esperan, y en nombre de lo cual inflan el globo. Lo quieren ver crecer aunque no crezca, volar aunque no vuele, y en esa fantasía, comparar lo incomparable, porque uno ya voló, y el otro no se sabe.

Porque pese a tener en cuenta que el afamado Chino tampoco noqueaba en el máximo nivel, sus peleas eran emotivas. Y en el nivel medio sí noqueaba, y a veces fulminaba.

Fabián recién está rozando el nivel medio, y ya le cuesta, no sólo no noquea. Noquea en el bajo, y aunque fueron pocas las veces que fulminó, lo hizo con arte. ¿Pero eso le alcanza para el salto internacional? ¿Sin foguearse en su país puede pretender hacerlo afuera? No siempre va a gozar de la protección de la AMB y de su apellido.

En el ámbito doméstico marcha  en welter, detrás del jujeño Juan José Velasco. ¿Podría contra él? ¿Y podría contra el campeón argentino, el catamarqueño César “La Joya” Barrionuevo?

Hoy da la sensación que no, y que nadie se animaría a ofrecerle siquiera esas peleas. No está maduro para ellos. Y estamos hablando del boxeo casero. Imaginemos el mundial, con Lucas Matthysse por delante, Danny GarcíaTerence Crawford, y Keith Thurman como campeón welter AMB.

Por eso sabiamente va a bajar hasta los 63,500. ¿Lo dará con comodidad, sin perder potencia como para definir antes del límite? Jamás TNT dio superligero en su etapa profesional.

Los rivales que tiene acá en esa división (Mauro Godoy, Jonathan Gastón) no asustan, pero le servirían de parámetro para trazar sus coordenadas.

Ahora bien, ¿quiénes le tocarían en el panorama mundial dentro de los 63,500 en la esfera de la AMB? Sin campeón regular hoy, más que Troyanovsky, Indongo y alguno que ande por ahí, no existen grandes figuras. El contexto actual lo favorece. Pero ojo; eso no significa que se le vayan a abrir las aguas como a Moisés. Y de ser así, hay muchos que quieren cruzarlas como él.

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